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"Elige la vida, elige un empleo, elige una carrera, elige una familia, elige un televisor grande que te cagas, elige lavadoras, coches, equipos de compact disc y abrelatas eléctricos. Elige la sal, colesterol bajo y seguros dentales, elige pagar hipotecas a interés fijo, elige un piso piloto, elige a tus amigos. Elige ropa deportiva y maletas a juego, elige pagar a plazos un traje de marca en una amplia gama de putos tejidos, elige el bricolaje y preguntarte quién coño eres los domingos por la mañana. Elige sentarte en el sofá a ver tele-concursos que embotan la mente y aplastan el espíritu, mientras llenas tu boca de puta comida basura, elige pudrirte de viejo, cagándote y meándote encima, en un asilo miserable, siendo una carga para los niñatos egoístas y hechos polvo que has engendrado para reemplazarte. Elige tu futuro. Elige la vida. Pero ¿porqué iba yo a querer hacer algo así?. Yo elegí no elegir la vida, yo elegí otra cosa. ¿Y las razones?, ¡no hay razones!. Quién necesita razones cuando tienes..."

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Así es como comienza Trainspotting, ¿Y su significado? Nos lo están mostrando en esos escasos minutos de inicio, nada más y nada menos que el arte de matar el tiempo. Una película que se ve fácil, sin repulsión, y sin necesidad de empolvarse la nariz.

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Creo que a estas alturas no debemos ignorar las crudas consecuencias del consumo de las drogas. Perfectamente plasmadas en esta película, en la que cinco jóvenes están dispuestos a tratar de no sacrificar los excesos de su vida de drogas por la aparente normalidad y comodidad de una vida hecha. Y es que la película puede ser entendida como un estilo de vida que lleva a la autodestrucción, si no se es capaz de ponerse límites.
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A mi parecer, con Trainspotting uno se identifica desde el primer segundo, tan pronto te acomodas en el sillón de tu casa y tus ojos revientan con el primer pinchazo en una vena al ritmo de Lust for Life, de Iggy Pop. La voz de un ilustre sobreviviente, que más de una vez ha estado a punto de perder el tren de vuelta. Aquí nada parece ser real, y a pesar de ello todo parece ser cierto. Como la gran escena en la que el protagonista se sumerge en el interior de un váter, atravesando la mierda para poder llegar a su droga favorita. Y la sociedad lo ve, pero no aprende. No aprende y se acaba conviertiendo en víctima de sí mísma.
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Sencillamente os la recomiendo, ya sea para pasar el rato, o simplemente para darse cuenta del problema, de cuando el ciudadano renuncia a aceptar un futuro que no existe, cuando reniega de la vida... es decir, cuando se droga.

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Y sin más me despido hasta la próxima!:) No sin antes dejar un vídeo del principio de la película, principio bordado a mi parecer!